12 diciembre 2010

(...)

- I guess I'm just looking for a reason...
- Well, from my observations, sometimes is better of not knowing. And other times there's no reason to be found...

[My blueberry nights]


05 diciembre 2010

...temporal

...Started crying and I couldn't stop myself,
I started running but there's no where to run to...
[Matchbox 20 - How far we've come]

... y resulta que luego llega el momento en el que, haciendo examen de conciencia, te das cuenta de que te has convertido en un saco de huesos pegados con cemento barato a punto de deshacerse a causa de las lluvias torrenciales de la temporada.
...y te das cuenta de que solías saber lo que valías, pero ya no es así.
...y sabes que te han abandonado, por las razones equivocadas.
...y te da rabia porque no sabes qué hacer al respecto, porque no hay solución al alcance de la mano.
...y te vas rayando la mente con cosas que en el fondo sabes que no son, pero que en la superficie parecen muy reales.
...y al final esa termina siendo tu verdad.

...estás rota.
...y sólo te queda reconstruirte los trozos, día a día, y salir a la calle a recibir más lluvia.

...y qué mal sienta el temporal cuando empiezas a correr sin tener a dónde ir.

19 noviembre 2010

...l'utopie

"...a gentleman would lie
but never hurt..."




* mi variación del original:
"...a gentleman would walk but never run..."
(Englishman in New York - The Police)


10 noviembre 2010

...de extraños

"Tras otro momento de silencio murmuró que yo era extraño,
que sin duda me amaba por eso mismo,
pero que quizá un día le repugnaría por las mismas razones."

[Albert Camus - El extranjero]

31 octubre 2010

...

"...Uno se pregunta por qué permanecemos fieles a nuestras expectativas.
Porque lo que esperamos es lo que nos mantiene firmes.
De pie.
Inmóviles.
Lo esperado es sólo el comienzo.
Lo inesperado, es lo que nos cambia la vida."

[Grey's Anatomy]


28 octubre 2010

...so today!


"...De las cosas del querer solo sé que no sé nada.
De las cosas del querer solo sé que nada sé..."

[No sé estar enamorado - Jarabe de Palo]

20 octubre 2010

...debería estar mirando hacia otra parte.

Cómo se siente ya la llegada del otoño. La semana infernal del cambio estacional. Espero el autobús. Con el frío calado hasta los huesos. La nariz que parece un grifo abierto. Bufanda enrrollada a malas vueltas alrededor de eso que los demás pueden llamar garganta. Ahí viene. Al menos la espera ha sido corta. Está el mismo chico. El de los ojos bonitos. Me siento al frente. Como siempre, yo de espaldas, a contracorriente del resto del mundo. Lo veo. Lo examino. Piercing en el labio. Bosteza y deja al descubierto otro en la lengua. Es un crío. Todo un nene. ¡Por Dios! Debería estar mirando hacia otra parte. El señor de allí. Sus cabellos rizados. La señora de allá. Su expresión de enfado. La chica de allí. Con su música y sus cosas del colegio. O la de aquí. Que reparte codazos mientras intenta sacar su libro del bolso. Pero no lo puedo evitar. Me pregunto si tendrá las manos bonitas. Siempre que lo veo las tiene en los bolsillos de la chaqueta. Mira hacia adelante. Luego la parte de atrás de la chica que se baja en la próxima parada. Ahora a la ventana, hacia afuera. Bosteza de nuevo. El señor que está atrapado en el reloj del autobús nos informa que son las 8:15 horas del 20 de octubre de 2010. Yo sigo en mi estudio. Unos minutos más y será el fin. Chaqueta oscura, impermeable. Jeans con bolsillos laterales. Algo en el izquierdo. La mochila del colegio. Tan evidentemente vacía como suelen llevarla los chicos. Zapatos de colores. Gris. Negro. Blanco. Trenzas amarillo fluorescente. Cabello castaño. Liso. Cejas pobladas. La mirada al frente. Los ojos redondos como platos. De un marrón bastante peculiar. Ojeras. El colegio siempre las da. Labios carnosos, en la medida justa. Tengo que recordarme que es un crío. Le llevaré, sin dudarlo, unos diez años. Como mínimo. Sin embargo, él me lleva mucho más que diez centímetros. Saca una mano. ¡Ajá! Al fin. Dedos largos. Manos bonitas. Masculinas. Limpias. Coge su mochila. Se va. No sin antes dejar otro detalle a la vista. El pantalón va, como los tiempos, muy por debajo de donde debería estar realmente. Y revela más de lo que, a su edad, debería mostrar. Una señora se sienta en su puesto. No ha dejado ni que se enfríe. Cabello color chocolate. Cejas asombrosamente castaño oscuro, muy oscuro. Mal depiladas. Ojos enormes. Labios rojos. Abertura entre los dientes. Su expresión facial me hace reprenderme a mí misma. Me da un poco de miedo. Y es que me lo tengo merecido. Por fisgona. Por andar estudiando a los demás. De verdad, tengo mucho que aprender. Debería estar mirando hacia otra parte.


12 septiembre 2010

...25

Hubo un tiempo en el que quise conocerte. Hubo días en los que soñaba con encontrarte. Con verte. Con saber, al fin, cómo eras. Para reconocerme en tí. Para buscar esos rasgos que en mi no encuentro tan obvios.

Mis días tenían 25 horas. 24 normales y una más que llenaba con la esperanza de saber de tí. De que algún día aparecieras.

Hubo días en los que tu nombre se dejó ver por mi casa. Por las conversaciones del momento. Porque vendrías a mí. Porque querías conocerme. Se había abierto una ventana. Sin embargo, hoy, la puerta sigue cerrada.

Yo no sé cómo eres. Tampoco si me parezco a ti o no.
Sólo he aprendido a enorgullecerme por lo que soy. Y por lo que dejo de ser.
Por mi apellido. Que no es el tuyo.
Por mi familia. Que no eres tú..

Han pasado ya 25 años.
Agotaste tu tiempo.

Ya mis días no tienen 25 horas para esperarte. Tienen 24 en las que suelo preguntarme por qué no te dignaste a darme siquiera dos minutos para mirarme.

Ya me importa poco el conocerte. No es importante. Ni necesario. Ya no hay sueños para encontrarte. Y cierro los ojos para no verte. Ya sé cómo eres. Y no quiero reconocerme en tí. Porque nunca podría ser como tú. Mis rasgos son míos y por eso los hago obvios. Porque soy diferente a tí.

La esperanza salió por la puerta grande y se marchó con la cabeza erguida.
Hicimos lo que pudimos.
Pero supongo que simplemente perdimos la oportunidad de conocernos.
25 años son mucho y también muy poco.
Pero en lo que a tí y a mí respecta, hace rato que agotamos el tiempo.


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"...la luz que se enciende en sus ojos,
luego se apaga en un susurro..."


03 septiembre 2010

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"...y ponle a mis sonrisas tu nombre!"